Óleo sobre lienzo, tamaño 60 x 50 cm, año 2007.

En esa pintura quise plasmar el paisaje manchego, tierra de mi madre, a través de un uno de los elementos más característicos de La Mancha, los molinos. La imagen que tenía era en blanco y negro, lo que hizo más interesante la realización del cuadro, ya que los colores son de invención propia, el color del cielo, el momento del día, el reflejo sobre los molinos, las pinceladas de colores vivos sobre su base… Creo que es uno de mis cuadros más conseguidos.